-Te amo. (Me dijo casi con dolor)
-Yo también te amo. (Le respondí con lágrimas en los ojos)
‘Era una tarde de otoño, fría y sin sol, era prácticamente noche sin luna,era viento e incertidumbre. Allí estábamos, en medio de una calle, despidiéndonos como de costumbre, y yo preguntándome por qué se me hacía cada vez más difícil decirle adiós.
Nos separamos, y de repente fantaseé con la idea de que él volviera, apareciera atrás mío, me agarrara con fuerza, dándome un inmenso beso, y me transportara a un momento sin tiempo ni lugar, para ser sólo nosotros dos, y allí, abrazados,él en mí y yo en él,sentir que los cuerpos comienzan a molestar, que las almas pelean por encontrarse,que los corazones mandan.Imaginé que en ese mismo momento nos mirábamos fijamente, nuevamente diciéndonos te amo, casi con dolor y también con lágrimas en los ojos.’
A fin de cuentas, siempre supe que él me liberaría.
